Todos los días hay algo nuevo para aprender, algo viejo para soltar, algún hábito que modificar…

El cuerpo nos cuenta día a día como vamos transitando nuestra vida, está en cada uno aprender a escucharlo.

La vida es para disfrutarla y compartirla…

La Reflexología Holística es una terapia natural, complementaria, no invasiva que mediante técnicas manuales estimula terminales nerviosas en pies, manos o rostro para que éste realice su propio proceso de auto-curación (Homeostasis) en sus diferentes planos: cuerpo físico, emocional, mental, espiritual y el contexto donde habita y se desarrolla.


tambien podés visitar el blogs de Terapia Reflexo Facial http://terapiareflexofacial.blogspot.com.ar/

sábado, 2 de marzo de 2013

inter-relacionarnos o depender emocionalmente?



Que diferencia existe en inter-relacionarnos y depender emocionalmente?

 

Cotidianamente interactuamos con otras personas y esto despierta diferentes emociones.

La mejor emoción positiva es el amor. Ahora, cuando estamos continuamente a la espera del sentimiento o las acciones de los demás o de cómo esperamos que actúen, la relación toma otro matiz.

La relación puede convertirse en una dependencia, y el resultado, dañarse emocionalmente.

Hay muchos métodos o ejercicios que podemos practicar, en donde solo uno es el verdadero descubridor de si mismo.

Desde el psicoanálisis o terapias bio-energéticas, pasando por diferentes tipos de meditación o trabajos corporales, por separado o todos juntos, son una herramienta mas para transitar el camino de auto-conocerse.

Hemos escuchado y hasta de nuestra propia boca, la frase:-“Yo me conozco muy bien!!!” o ¡”nadie me conoce mejor que yo!”.  Es verdad si somos conscientes de ello.

Permanentemente cambian las reglas de convivencia, las pautas culturales,  las situaciones laborales, las relaciones personales de amistad o familiares, y esto nos obliga a cambiar también.  Cambiar nuestro modo de ver cada situación y como adaptarnos e interrelacionar con y en ellas.

Cuando hay dependencia, nuestra postura es otra, seamos o no conscientes de ello.

 

Una sensación es la de cuantificar nuestras acciones, evaluando cuanto da cada uno y cuanto va a recibir a cambio.  O la de trueque, haciendo un favor a la espera de otro.  Cuantas veces escuchamos la frase: “¿Cuánto me vas a cobrar por este favor?”

 

Otra opción de dependencia puede ser la idealización.  Depositar en una persona o un objeto la responsabilidad de calmar o aligerar nuestras carencias.  Ser las o los proveedores de aquello que no nos brindamos a nosotros mismos.  Obviamente, cuando esto es incumplido o decae en el tiempo, ya que la idealización aumenta la expectativa, aparece la frustración.  Y un buen lugar para refugiarse es el “espacio de la víctimas”.

 

Habiéndose escrito y explicado tanto sobre el miedo, aún sigue siendo un estado emocional que desconocemos.  Tal vez tenga un sentido muy “particular” que tantos millones de seres humanos seamos ignorantes ante el miedo.  Ya que provoca un estado de alerta (esa es su finalidad) y, o se acciona, poniendo en funcionamiento nuestro intelecto para buscar alternativas; o nos inmovilizamos como hacen algunos animales, nos hacemos un ovillo, metemos la cabeza en un agujero o exponemos la yugular ante el peligro y que el destino decida nuestra suerte.

 

En el plano de las relaciones afectivas podemos utilizar otras opciones.

El miedo al abandono provoca un sin número de acciones que llevan irremediablemente a eso, al abandono. 

Desde imaginar situaciones elaboradas por nuestros pensamientos sin opción a cotejarlas,  contraponer permanentemente decisiones sin dar lugar a puntos en común, hasta desacreditar las alternativas o palabras de aliento que pudieran ofrecernos, todo apunta a un mismo fin.  El desalentar a quienes nos acompañan, luego llega el distanciamiento y con ello la sensación de abandono.  Por lo tanto, logramos el cometido de nuestro miedo: sentirnos abandonados.

 

También podemos adoptar otra conducta, la clásica dependencia de socorrer a todo el mundo, por lo que solo nos relacionamos con personas con problemas.  Todos necesitamos ser acompañados y aprender a acompañar también es una necesidad.  Se puede estar presente sin alterar el espacio del otro, se puede actuar a partir del pedido del otro considerando sus necesidades y nuestras posibilidades obviamente, o se puede sutilmente invadir con la consabida frase: ¡” vos no podes solo, dejá que yo te ayudo!!!”.

¿Cual es nuestro beneficio de dependencia?  Que se nos tenga en cuenta. Nos sentimos queridos y valorizados.  Y como en los cuentos de hadas, todo funciona de maravilla hasta que se convierte en una obligación, ya que el otro no puede y nosotros “lo podemos todo”.  En esta etapa nos invade un malestar, y comenzamos a dar explicaciones de como se debe solucionar la vida y sus problemas.

De cuales o como son los caminos para alcanzar la felicidad, según nuestra mirada, “la única posible”.  Y ante la imposibilidad de los demás de alcanzar nuestros ideales, nos vamos distanciando.  Nos alejamos arrastrando un sendero de críticas y malos entendidos por la falta de consideración a nuestras “desinteresadas ayudas”.  O sea, nos sentimos frustrados, solos y nuevamente enfrentando nuestros miedos.

 

Un recurso infaltable es recurrir a una pareja.  “¡Desde que estoy noviando mi vida es otra!”…

¡salimos a caminar, vamos al cine, hacemos deporte juntos y hasta cambiamos los hábitos alimenticios, es genial!”… Bueno sería preguntarse si esto solo es posible en una relación de pareja.  Tal vez descubramos que sencillamente es posible si lo elegimos, solos o acompañados.  Para evitar comentarios que puedan llevar a divorcios, solo dejo una pregunta:

¿Qué ocurre el día que uno de los integrantes elige cambiar de deporte, de estilo de películas o lecturas, el modo de alimentarse o vestirse…? La idea de una pareja sería la de ser compañeros de vida, cada uno a partir de sus gustos, búsquedas, vocaciones… sería saludable que así fuese, aunque reconozco que puede sonar utópico.

Volviendo a la dependencia, los posibles cambios del otro nos desestabilizan.  Hay desconcierto, cuestionamientos, incertidumbres…”¿ y entonces, ahora yo que?

 

Es un buen interrogante. ¿y ahora yo que? ¿Qué elijo? ¿Para que lo elijo? ¿Para quién…?

Encontrar las respuestas en uno mismo independientemente de la mirada de los demás es valorar nuestras necesidades.  Nadie mejor que nosotros para descubrirnos.  Como todo ejercicio hay que practicar para aprenderlo.  El objetivo es aprender a mirarnos y aceptarnos, a ser conscientes. A encontrar nuestras propias soluciones y alternativas, en los tiempos que sean necesarios para transitar cada experiencia.  Después de todo, nadie vive la vida por otros, y a cada uno le toca vivir la propia. 

Uno elije los caminos que puede transitar.  Cuando confiamos en nosotros mismos, aceptando nuestras posibilidades, estamos valorizándonos sin depender de la opinión de los demás.   Descubrir el “espacio de autoestima” nos ayuda a disfrutar de la relación con nosotros y con los demás.

 

Ernesto Reich, Reflexólogo.

Marzo/2013

miércoles, 6 de febrero de 2013

Fortaleciendo el suelo pélvico: una preocupación con mucha historia





¿Reconocés a que área de tu cuerpo corresponde?  El suelo pélvico o periné está formado por una serie de estructuras aponeuróticas y musculares, cuyas patologías están relacionadas directamente con el debilitamiento de la estructura. 
El trabajo consciente de fortalecimiento muscular mejora la calidad de vida en muchos casos evitando y en otros corrigiendo las posibles disfuncionalidades del suelo pélvico.
Los ejercicios, consiguen el aumento de la fuerza en los músculos del periné, y esto trae aparejado la reducción de intervenciones quirúrgicas(4).
Ya en 1948, se desarrolló el primer programa de ejercicios de fuerza para los músculos del suelo pélvico a cargo del ginecólogo americano Arnold Kegel (1, 2, 3).

La musculatura perineal tiene funciones claramente determinadas y cuenta con un sinergismo muy alto en la musculatura de la pared abdominal (5), la propiocepción de los grupos musculares del abdomen y sus influencias acompañan el conocimiento a la hora de realizar ejercicios para el fortalecimiento.

La musculatura del suelo pélvico cumple funciones importantes como:
Dar soporte a las vísceras pélvicas.
Participar en los mecanismos de los esfínteres uretral y anal.
Ocupar destacadas funciones en relación a la sexualidad, como por ejemplo el orgasmo.
Intervenir en el desarrollo del feto durante el parto.

Se pueden dividir en dos grupos:
Músculos profundos, que son el músculo elevador del ano y el músculo coccígeo.
       Músculos superficiales, que son el músculo transverso superficial del periné y, los Isquiocavernos y bulboesponjoso, ambos muy próximos a los órganos genitales externos, siendo su función la de fijación y colaboración en los procesos como la micción, la defecación o la eyaculación.

Las principales patologías relacionadas con el suelo pélvico son la Incontinencia Urinaria y el Prolapso.

La Incontinencia Urinaria afecta en mayor medida al sexo femenino, especialmente a personas mayores.
Se estima que dicha patología es sufrida aproximadamente por 20 millones de adultos en todo el mundo (6). Seguimientos realizados en el 2004 establecían entre un 35 y un 42% la incidencia de la IU después de los 60 años (7). Otros estudios mencionan  que una de cada cuatro mujeres y uno de cada nueve hombres sufrirán IU en algún momento puntual de sus vidas (8).

Algunas y mas significativas causas de la Incontinencia Urinaria son:
La IU de esfuerzo, debido al aumento brusco de la presión intraabdominal o al realizar un esfuerzo físico intenso.
La IU de urgencia, falta de control e inestabilidad vesical.
La IU por rebosamiento, relacionada con una obstrucción prostática.
La IU neurológica, debido a problemas en el sistema nervioso.

Prolapso es el desprendimiento de los órganos urogenitales internos, existiendo diferentes tipos como:
El Prolapso del útero.
El Prolapso de la vejiga (Cistocele).
El Prolapso del recto (Rectocele).
Ocurre con más frecuencia en el sexo femenino, sobretodo en personas mayores o después de un parto, ya que se debilita la musculatura del suelo pélvico encargada de sostener los órganos urogenitales internos.
También la mala coordinación entre los grupos musculares, esto puede desencadenar el aumento de la presión intra-abdominal (9,10).
El aumento de peso excesivo durante el embarazo, la incontinencia durante el primer trimestre, la obesidad, un parto en mala posición o un peso excesivo del niño al nacer son algunos de los posibles factores de riesgo a tener en cuenta.
La escasa o nula realización de ejercicios físicos para fortalecer los músculos del suelo pélvico antes y después del parto, muy beneficioso para aumentar la fuerza de las contracciones y reducir la IU en el periodo de puerperio (11).
Existía la creencia que montar en bicicleta con cierta continuidad tenía relación directa con las patologías relacionadas con la próstata. Entre 1996 y el 2005 se llegó a la conclusión que esto es irrelevante, motivo por el cual los adherentes a la Masa Critica (ciclistas urbanos) festejaron con júbilo. (12,13,14,15)
La realización de ejercicios de alto impacto de manera regular tendría una relación directa con la IU de esfuerzo. (16)

Hasta ahora existen dos modos de tratar estas patologías, la quirúrgica y la conservadora.
Salvo casos excepcionales en donde está en riesgo la vida de la persona, la vía quirúrgica es la menos indicada.
La conservadora consiste en el entrenamiento de los músculos, resultado muy eficaz en el fortalecimiento tanto el suelo pélvico como el periné, siendo el método mas apto para evitar la IU (17, 18).
El ejercicio consiste en contraer voluntariamente la musculatura, compuesta por el músculo elevador del ano formado a su vez por diferentes haces, y el músculo coccígeo. (22).
Surge un primer inconveniente a la hora de comenzar con el programa de entrenamiento, es que un elevado porcentaje de personas,  no tienen la propiocepción suficiente como para contraer voluntariamente la musculatura del suelo pélvico. Además, parece existir una relación directa entre la falta de propiocepción y la debilidad muscular en dicha región.
Este método es una importante alternativa, además de ofrecer un espacio diferente de autoconocimiento corporal a la persona que transita dichas patologías, permitiendo una mejor calidad de vida, principalmente en la población femenina.


Bibliografía
1.       Kegel A. H. (1948). “Progressive resistance exercise in the functional restoriation of the perineal muscles”, Am j Obstet Gynecol. 56: 238-248.
2.       -------- (1949). “Physiologic treatment of poor tone and function of the genital muscles and of urinary stress incontinence”, West J Surg1949, 57: 527-535.
3.       -------- (1951). “Physiologic therapy for urinary stress incontinence”, JAMA, 1951, 146: 915-917.
4.       Aukee, P.; Immonen, P.; Laaksonen, D. E.; Laippala, P.; Penttinen, J. and Airaksinen, O. (2004). The effect of home biofeedback training on stress incontinence. Acta Obstet Gynecol Scand. 83 (10): 973- 977.
5.       Sobotta. Estructura del cuerpo humano. Ed Marban.
6.       Sampselle, C. M.; Palmer, M. H.; Boyington A. R.; O´Dell, K. K. and Wooldridge L. “Prevention of urinary incontinence in adults: Population- based strategies”, Nurs Res., 2004 Nov – Dec; 53 (6 Suppl): S61-67.
7.       Diokno, A.C.; Broock, B. M.; Brown, M.B.; Herzog, A. R. “Prevalence of urinary incontinence and other urological symptoms in the non institutionalised elderly”, J. Urol, 1986, 136: 1022-1025.
8.       Norton, C. “Increasing incontinence awareness”, J Comm Nurs, 1994; Feb: 8-12.
9.       Bo, K. “Pelvic floor muscle training is effective in treatment of female stress urinary incontinence, but how does it work?”, Int. Urogynecol J Pelvic floor Dysfunct. 2004 Mar- apr; 15 (2): 76-84.
10.   Neumenn, P.; Gill; V. “Pelvic floor and abdominal muscle interaction: EMG activity and intra-abdominal pressure”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 2002, 13 a 82: 125-132.
11.   Morkved, S.; Bo, K. “The effect of postpartum pelvic floor muscle exercise in the prevention and treatment of urinary incontinence. Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct, 1997, 8 (4): 217- 222.
12.   Luboldt, H. J.; Peck, K.D. Oberpenning F, Schmid HP, Semjonow A. “Bicycle riding has no important impact on total free prostate-specific antigen serum levels in older men”, Urology, 2003 Jun, 61 (6): 1177-1180.
13.   Herrman, M.; Scharhag, J.; Sand-Hill, M.; Kindermann, W. and Herrmann, W. “Long-distance mountain biking does not disturb the measurement of total, free or complexed prostate-specific antigen in healthy men”, Clin Chem Lab Med., 2004, 42 (3): 347-349.
14.   Lippi, G.; Corgnati, A.; Salvagno, G.; Schena, F.; Franchini, M. and Giudi, G. “Total and free PSA Serum Concentrations are not Influenced by extensive Physical Exercise and Bicycle Riding”, Int. J Sports Med., 2005 Jan; 26 (1): 79-81.
15.   Crawford, ED 3 rd; Mackenzie, S.H.; Safford H.R. and Capriola, M. “The effect of bicycle riding on serum prostate antigen levels”, J Urol. 1996 Jul, 156 (1): 103-105.
16.   Eliasson, K.P.; Norlander, I.; Mattson, E.; Larson, B. and Hammarstrom, M. “Prevalence of urinary leakage in nulliparous women with respect to physical activity and micturition habits”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 2004, May-Jun, 15(3)149-53.
17.   Cammu, H.; Van Nylen, M.; Blockeel, C.; Kaufman, L. and Amy, J.J. “Who will benefit from pelvic floor muscle training for stress urinary incontinence?”, Am J Obstet Gynecol. 2004 Oct, 191 (4): 1152-1157.
18.   Di Benedetto, P. “Female urinary incontinence rehabilitation”, Minerva Ginecol. 2004 Aug, 56 (4) 353-69. Review.
19.   LLorca Miravet, A.; Conejero Olesti, A.; Martínez Agulló, E. Manual práctico sobre incontinencia urinaria. Laboratorios Indas S.A., 1999, Fascículo 5, p. 6.
20.    Pérez Fernández, M.R. “Las unidades de fisioterapia de atención primaria en el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo”,Revista Gallega de Actualidad sanitaria, sept. 2004, Vol. 3 Nº 2.
21.   Riera, C. Objetivos de la reeducación del suelo pélvico. Cinesiterapia. Ejercicios de rehabilitación de suelo pélvico. Ediciones Mayo, 1999.
22.   Amaro, J.L.; Moreira, E.C.; Gameiro, M.D. and Padovani, C.R. “Pelvic floor muscle evaluation in incontinent patients”, Int. Urogynecol J Pelvis Floor Dysfunct. 2005 Jan 12.
23.   Conde Pastor, M.; Menéndez Balaña, F.J. “Revisión sobre las técnicas de biofeedback y sus aplicaciones”, Acción psicológica 2, 2002: 165.181.
24.   Burgio, K.L.; Locher, J.L. “Biofeedback is effective alternative for older women with incontinence Geriatrics”. 1999, 54 (4): 64-65.
25.    Hirsch, A.; Weirauch, G.; Steimer, B.; Bihler, K.; Bergauer, F.; Leib, B. and Dimpfl, T. “Treatment of female urinary incontinence with EMG-controlled biofeedback home training”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 1999; 10 (1): 7-10.
26.   Glavind, K.; Nohr, S.B.; Walter, S. “Biofeedback and physiotherapy versus physiotherapy alone in the treatment of fenuine stress urinary incontinence”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 1996, 7 (6): 339.343.
27.    Amaro, J.L.; Gameiro, M.D., Padovani, C.R. “Effect of intravaginal electrical stimulation on pelvic floor muscle strength”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 2005 Jan 13 [Epub ahead of print].
28.   Swart, A.M.; Hagerty, J.; Corstiaans, A. and Rane, A. “Management of the very weak pelvic floor. Is there a point?”, Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 2002 Nov, 13 (6): 346-348: discussion 348.
29.   Ozdegirmenci, O.; Karslioglu, Y.; Dede, S.; Karandeniz, S.; Haberal, A.; Gunhan, O. and Celasun, B. Int. Urogynecol J Pelvic Floor Dysfunct. 2005 Feb, 16 (1): 39-43.
30.   Stephenson, R.G. Fisioterapia en Obstetricia y ginecología. Editorial Mc. graw Hill- Interamericana. Madrid. 2003.
31.    Helsrom, L.; Nilsson, B. “Impact of vaginal surgery on sexuality and quality of life in women with urinary incontinent or genital descensus”. Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, January 2005, 84 (1) 79-84.
32.   Beji, N.K.; Yalcin, O.; Erkan, H.A. Int Urogynecol J Pelvis Floor Dysfunct. 2003 Oct, 14 (4): 234- 248.    
33. Carlos Barbado Villalba-  Licenciado en CC de la Actividad Física y del Deporte
Doctorando en Actividad Física y salud

jueves, 7 de junio de 2012

El duelo nuestro de cada día. (Modelo Kübler-Ross)


El duelo nuestro de cada día.

Permanentemente saltamos de una situación a otra sin resolución ni espacio de asimilación, sobre-adaptandonos y posponiendo para un supuesto después la comprensión de lo ocurrido.
Desde hechos superfluos a instancias dolorosamente traumáticas transitamos nuestros días a la espera de que todo se acomode…

La psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler Ross (1926-2004) una de las mayores expertas mundiales en cuidados paliativos y atención a personas moribundas o en situación de perdidas, propuso una teoria llamada: Las 5 etapas del Duelo.
Este modelo Kübler-Ross, fue presentado por primera vez en su libro, On Death and Dying (Sobre la muerte y el morir), en 1969.

En su trabajo desarrolla estas cinco etapas, distintas entre si,  y el proceso por el cual las personas lidian con el lamento y la tragedia, especialmente cuando es diagnosticada con una enfermedad terminal o una pérdida catastrófica.

Etapas

·    NEGACIÓN  "Me siento bien."; "Esto no me puede estar pasando, no a mi."
La negación es solamente una defensa temporal para el individuo. Este sentimiento es generalmente remplazado con una sensibilidad aumentada de las situaciones e individuos que son dejados atrás después de la muerte.

·         IRA  "¿Por qué a mi? ¡No es justo!"; "¿Cómo me puede estar pasando esto a mi?";
Una vez en la segunda etapa, el individuo reconoce que la negación no puede continuar. Debido a la ira, esta persona es difícil de ser cuidada debido a sus sentimientos de ira y envidia. Cualquier individuo que simboliza vida o energía es sujeto a ser proyectado resentimiento y envidia.

·         NEGOCIACIÓN  "Déjame vivir para ver a mis hijos graduarse."; "Haré cualquier cosa por un par de años más.";
La tercer etapa involucra la esperanza de que el individuo puede de alguna forma posponer o retrasar la muerte. Usualmente, la negociación por una vida extendida es realizada con un poder superior a cambio de una forma de vida reformada. Psicológicamente, la persona esta diciendo, "Entiendo que voy a morir, pero si solamente pudiera tener mas tiempo..."

·         DEPRESIÓN "Estoy tan triste, ¿Por qué hacer algo?"; "Voy a morir, ¿Qué sentido tiene?"; "Extraño a mis seres queridos, ¿Por qué seguir?"
Durante la cuarta etapa, la persona que está muriendo empieza a entender la seguridad de la muerte. Debido a esto, el individuo puede volverse silencioso, rechazar visitas y pasar mucho tiempo llorando y lamentándose. Este proceso permite a la persona moribunda desconectarse de todo sentimiento de amor y cariño. No es recomendable intentar alegrar a una persona que está en esta etapa. Es un momento importante que debe ser procesado.

·          ACEPTACIÓN "Todo va a estar bien."; "No puedo luchar, debería prepararme para esto."
La etapa final llega con la paz y la comprensión de que la muerte esta acercándose. Generalmente, la persona en esta etapa quiere ser dejada sola. Además, los sentimientos y el dolor físico pueden desaparecer. Esta etapa también ha sido descrita como el fin de la lucha contra la muerte.

Originalmente, Kübler-Ross aplicó estas etapas a las personas que sufren enfermedades terminales, y luego a cualquier situación de pérdida vivida como una instancia traumática (empleo, ingresos, libertad). Esto puede incluir eventos significativos en la vida tales como la muerte de un ser querido, divorcio, droga-dependencia, un diagnóstico de infertilidad, etc.
El permanente cuestionamiento del “porque” nos acorrala en callejones sin salida y en la mayoría de los casos genera inmovilidad.  Permitir y permitirse la apertura a cambiar el interrogante enunciando un “para que” ofrece una nueva mirada a una posible acción que nos desplace del lugar en el que nos encontramos.
Ante la pregunta: ¿Para que llega esto a mi vida?, cada uno podrá encontrar la oportuna respuesta, acorde a la situación vivida y al deseo de continuar viviendo.
¿Para que llega esto a mi vida?,  puede ser el impulso que acciones el interruptor encendiendo
una luz a nuevos aprendizajes.

Aunque el orden de las cinco etapas no sea tan literal, transitarlo concientemente es un modo de aprender sobre uno mismo, sus emociones, sus sentimientos y su entorno.

Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico 

domingo, 20 de mayo de 2012

Ruidos y Ruiditos inexistentes en el Oído



¿Qué es el Tinnitus o Acufeno?

Es la percepción de un zumbido en los oídos u otros sonidos en la cabeza, en ausencia de ruidos o sonidos externos y pueden ser continuos o intermitentes.
Estos sonidos pueden asemejarse al del mar, grillos o burbujeos, zumbidos, rugidos, soplos, silbidos, susurros, entre otros.

El acúfeno no es una enfermedad, es un síntoma, esto quiere decir que se pueden tomar ciertas medidas que alivien su presencia.
En muchos casos el síntoma puede ser revertido, en otros, el paciente se acostumbra a convivir e identificar cualquier malestar.

Tres de cada diez personas lo vivencia, pudiendo afectar uno o los dos oídos.
Generalmente empeora por la noche o en los momentos de silencio.

En primer lugar, un otorrinolaringólogo con experiencia en este tipo de sintomatología debe ser quien realice y determine el diagnóstico.

En general se atribuye la perdida de la audición con la edad.
El acúfeno o tinnitus es muy común en personas mayores de 40 años, pero cada vez es más frecuente en jóvenes, debido al aumento de los niveles de ruido cotidianos.

Sus principales desencadenantes pueden ser:

El estrés y la depresión o, el síntoma de un desborde emocional de angustia, miedo o ansiedad.
El estrés puede existir previo al acúfeno o ser la consecuencia de éste, creándose un círculo vicioso entre ambos.
El acúfeno también puede producir cambios y alteraciones en el sueño o irritabilidad.

La exposición a ruidos fuertes, maquinaria pesada, motosierras o armas de fuego, son fuentes comunes de la pérdida auditiva relacionada con el ruido, además de los dispositivos de música portátiles y celulares.
Estar predispuesto o poseer una gran sensibilidad y acostumbramiento al ruido.

Medicamentos como los antibióticos, ibuprofenos o aspirinas, diuréticos y los farmacos para el cáncer.

Bloqueo (tapones) de cera de los oídos, infecciones, problemas dentales, problemas con la articulación tempero-mandibular.
Trastornos neurológicos en la cabeza o lesiones en el cuello. Lesión en el nervio auditivo. Hipertensión.

Cambios o endurecimiento en los huesos del oído.
La enfermedad de Meniere causa mareos, acúfenos y pérdida auditiva
El síndrome de Lermoyez es causado por la presión hidráulica en el oído interno.

El alcohol y la cafeína, pueden hacer que el tinnitus sea más evidente.
La sífilis no tratada.

La Reflexología Holística al trabajar en las Zonas Reflejas de las diversas partes y órganos del cuerpo induce a una profunda relajación aliviando las tensiones actuantes permitiendo que el organismo equilibre sus energías y biorritmo.
Además, la Reflexología Faciál, por trabajar mas precisamente en el área, estimula los tejidos del rostro aumentando la sensación de bienestar, siendo favorecidas la circulación sanguínea, la activación de las defensas, la regulación del metabolismo y una significativa mejoría del estado emocional.

Nota:
El sonido está conformado por ondas sonoras que se pueden definir y registrar mediante sus parámetros físicos, como la amplitud y la frecuencia (fuertes o débiles, graves o agudos), además de otras características como la variabilidad, el timbre, la resonancia, los armónicos.

Los acúfenos son una sensación subjetiva de sonido o de ruido, cuya causa puede localizarse dentro o fuera del oído, e incluso ser puramente psíquica.
Son mucho más comunes de lo que se cree; sólo que no para todos llega a ser un problema realmente importante.
La percepción de sonidos de unos segundos de duración se considera normal, pero cuando la duración de éstos se prolonga durante horas o bien se presentan de una forma constante se convierte en un fenómeno patológico de la vía auditiva.

martes, 1 de mayo de 2012

Cuestión de Piel…




¿Cuál es el envoltorio del cuerpo?
   * La piel.

¿Y que es la piel?
   * es el órgano más grande del cuerpo.
      (puede llegar a medir 2 m2, y casi 4,5 kilos de peso)

   * es  limite, la frontera con el afuera y el receptor del medio que nos rodea.
      (a través de ella percibimos temperatura, textura, consistencia, presión, volumen, peso, etc)

   * además es un medio de comunicación. No Verbal.
      (cambios en su color, temperatura, textura, sudoración…)

La salud de la piel depende del estado de pureza que tenga la sangre y para que ésta se conserve en este estado, es necesario mantener los diferentes órganos sanos y en plena capacidad de funcionamiento.
Los signos de la piel son signos evidentes del estado del cuerpo en toda su integridad.

Nos provee Protección de sustancias y microorganismos extraños,
Actúa Termo-regulando la temperatura corporal constante,
Capta y trasmite las Sensaciones Físicas como estímulos (calor, presión, dolor o frío)
Y también Secreta a través de glándulas soluciones y sustancias. (transpiración, sebo)

Es un Continente que envuelve a todo el cuerpo (órganos, sistemas, glándulas, sentidos...) y del mismo modo contiene a todo nuestro aparato psíquico.

Funciona como limite de la Individualidad al diferenciarnos en el color, textura, olor…y las huellas digitales.

Además es fuente de Placer.  Las caricias acompañadas de contactos (abrazos, cosquillas, arrullos), generalmente agradables, preparan al autoerotismo y se sitúan como telón de fondo para la sexualidad, desde la infancia hasta la adultez.

El contacto físico además de ser algo agradable: es necesario para nuestro bienestar psicológico, emocional y corporal, y acrecienta la alegría y la salud del individuo y de la sociedad.
(Kathleen Keatin – del libro del Abrázame)

Tocar y ser tocados es una situación habitual y muchas veces de manera inconsciente.
Cuando este accionar es consciente incorporamos la intención, la voluntad, el conocimiento, el deseo…
Contactar es adentrar en los límites visibles del organismo, movilizando más íntimamente nuestro sistema neurovegetativos y neuromuscular.

La Reflexología es una terapia de contacto.
Terapeuta y consultante, entran en contacto a través de la piel al utilizar las técnicos manuales. Esto implica el contacto entre dos seres humanos, dos universos semejantes y diferentes.

lunes, 19 de marzo de 2012

Escuchar…Se nace sabiendo, se enseña, se aprende?



Con garabatos, palotes, copiando del pizarrón, aprendemos a convertir nuestras primeras palabras en escritura. A cambio recibimos un: -“preste atención alumno, no me está escuchando?”-
La verdadera respuesta seria: -“No, señorita!!”-

Esas palabras nunca surgen de la boca de los alumnos por lo que no hay cuestinamiento. Tampoco comunicación. Una buena comunicación tiene su éxito en una amplia capacidad de saber escuchar.

Una escucha que va mas allá de las palabras, comprende los gestos, retira los juicios de valor, establece una empatïa con el otro.

Tanto la expresión verbal, cargada de ideas, reflexiones, sensaciones y/o sentimientos a través de un fluido vocabulario como todo su acompañamiento gestual hacen a la comunicación, se es emisor.  Del otro lado se necesita un receptor, alguien que reciba y decodifique esa global información. Aún con imperfecciones, es el único medio que nuestro interlocutor tiene para manifestarse.

Dado el ritmo de vida y la tecnología actual, estamos permanentemente atorados de información.  Visual, leyendo informes, trabajando en la pantalla del computador o, manteniendo intercambios de datos con otros.  Pasamos sin interrupción, de escuchar nuestra voz interior, a escuchar compañeros de trabajo, familiares, etc.  Por lo tanto, escuchamos, escuchamos, escuchamos….

En cualquier relación, contractual, familiar o de pareja, la comunicación es el único y mas saludable camino que lleva al entendimiento y compresión y, obviamente a mediar y resolver diferencias.

El tiempo dedicado a la escucha, tanto interna como con el semejante, es el esfuerzo mejor remunerado en satisfacciones y calidad de vida. Para ello se necesita una clara intención en la atención.

En un mundo tan “globalizado”, atomizado en sus valores y conceptos fluctuantes día a día, la comunicación, el entendimiento, la comprensión, la aceptación, el acompañamiento, deberían ser actitudes naturales en lugar de enunciarse como metas a aprender.

Interrumpir un dialogo, juzgar verbal o mentalmente, criticar con miradas o gestos, anula a nuestro interlocutor y descalifica su mensaje.  Además de desinteresarme por lo que se comunica, dejo solo a la persona.  Lo aislo, lo excluyo. 

Hagamos una reflexión interior de cuales son las condiciones para poder expresarnos.
Seguramente comenzaremos por la presencia de un otro, ante el cual necesitamos estar relajados, sentir afinidad, confianza en saber que podemos abrirnos y exponer nuestro mundo intimo, percibir que no hay distancias, que la posibilidad de sinceridad promueve al desahogo.

Sentirse escuchado es sentirse respetado, tenido en cuenta, conlleva a consideración y afecto.  Sentirse escuchado es, también, poder escucharse a si mismo. En muchos casos, sin la intervención de quien nos escucha.

El extremo opuesto de la escucha es el camino del desentendimiento, la desconfianza, el ocultamiento, la frustración.
La persona negada a escuchar solo pretenderá controlar la conversación, prejuzgará los comentarios, intercalará opiniones y, sostendrá en todo momento que la única verdad es la propia.

Una comunicación también necesita de un ámbito. Un lugar, un espacio tiempo.  Silenciar el ruido interior de nuestros pensamientos es toda una labor, si a esto sumamos un lugar ruidoso, una oficina llena de empleados hablando simultáneamente, un bar lleno de gente, un hogar con televisores, equipos de musica y jueguitos electrónicos al unísono, seguramente vamos condenados al fracaso.

Mirar a los ojos, saber esperar el final del discurso para, después de una pausa, responder o aclarar las ideas expresadas, es darle valor a la comunicación.

Preguntar. Preguntar sobre lo escuchado a modo de repaso.  Para esclarecer dudas, para, al repetir la pregunta permitirle a nuestro interlocutor escuchar sus propios conceptos expuestos.  Todo lo que sume a mejorar la comunicación se cuantificará en la relación interpersonal.

Hacer que escuchamos a la larga se pone en evidencia.  Aprender a calzar los zapatos del otro es comprender empáticamente lo que está vivenciando la otra persona, de un modo físico, intelectual y emocionalmente.

Sembrando una actitud de empatía en la comunicación cosecharemos relaciones genuinas.  Es comenzar a conformar y sentirse parte de todos.
 
“Siembra un pensamiento y cosecharás un acto; Siembra un acto; y cosecharás un hábito; Siembra un hábito y cosecharás un carácter;  Siembra un carácter y cosecharas un destino“.
Ernesto Reich, Reflexólogo Holístico.

martes, 6 de marzo de 2012

*El ego es como un huevo que se resiste al cambio…


*El ego es como un huevo que se resiste al cambio…

Tan solo, cuando la clara y la yema se funden en una sola, es cuando nace una nueva vida.  Mientras tanto, continuamos en una dualidad permanente debatiendo entre  pensamientos y sentimientos…

*cuenta Alejandro Jodorowsky, en Evangelios para sanar
No queremos cambiar, no lo queremos en absoluto. 

El ego se aferra. 

El ego negativo sabe que debe estallar para que nosotros cambiemos y no está dispuesto a hacerlo. 

Es como un huevo; en un momento dado, el huevo comienza a temblar y se dice “¡Caramba! ¡Cómo me gustaría que me metieran en agua hiviendo para hacerme más duro y así ya no tendría que hacerme un pollo que me rompa desde el interior!”


Dice Marianne Costa que queremos mejorar pero no cambiar, ya que cambiando morimos a lo que éramos. 

El ego se resiste a todo lo que huela a muerte.
Cuando decimos, “quiero mejorar”, se trata de una trampa, en realidad decimos “me quedo igual con algún remiendo”.

La primera pregunta que Milton Erickson hacía a algunos de sus pacientes cuando se presentaban en la consulta era: “¿Está usted dispuesto a hacer cualquier cosa para conseguir el cambio?”. 

Si el paciente decía que no, o dudaba, Erickson le despedía diciéndole que volviera cuando estuviera dispuesto a ello.

El "EGO", palabra tan cortita y tan significativa a la vez, a la que se debe prestar mucha atención si queremos comenzar por nuestro "cambio" para vivir más felices. Mejor calidad de vida

El "EGO" es la idea que cada uno de nosotros tiene de sí mismo, es sólo una idea, pero una idea que ejerce una gran influencia.

Siendo el "EGO" la idea que tenemos de nosotros mismos, de nuestro cuerpo, mente y alma, podemos obstaculizar con él el conocer nuestro verdadero "YO". Aceptación

El "EGO" es una disposición errónea del pensamiento que intenta presentarnos como a nosotros nos gustaría ser en lugar de cómo somos en realidad. Soy lo que soy.

El "EGO" se preocupa mucho por "el que dirán" y hace que actuemos de manera tal que respondamos a las exigencias de los demás. Mandatos.

El "EGO" es cobarde, porque por temor a que usted se dé cuenta de las manipulaciones que hace con sus actitudes lo carga a usted de culpas y miedos para que le siga obedeciendo. Dependencia.